La época en la que más se resiente es el verano debido a diversos factores que alteran el estado natural de la piel como la exposición al sol, la arena, el cloro y la sal.

 La piel es el órgano más extenso del cuerpo y tiene la función de protegernos de factores externos, además, de ayudar a eliminar el exceso de agua, elementos grasos y toxinas. Por ello, es fundamental mimarla de forma cuidadosa proporcionándole la atención que necesita. La época en la que más se resiente es el verano debido a diversos factores que alteran el estado natural de la piel como la exposición al sol, la arena, el cloro y la sal.

 Una vez acabado el verano de 2020, es necesario poner en marcha un plan dedicado a los cuidados de la piel. Los profesionales coinciden en que el principal problema que surge tras el periodo estival es la deshidratación. El agua del mar y el cloro de las piscinas contribuyen a la pérdida de humedad de la piel, mientras que los rayos de sol pueden provocar la aparición de arrugas y de manchas. Por ello, la hidratación de la piel y la eliminación de manchas son los tratamientos faciales más empleados tras las vacaciones para renovar e iluminar nuestro rostro.

 

Uno de los pasos más importantes para prevenir estos problemas es aplicar protección solar a nuestra piel antes de exponerla largas horas al sol. En el mercado existe una amplia gama de cremas protectoras, por ello es recomendable elegir una que tenga un factor de protección solar (FPS) de 30 o superior, que proteja de los rayos UVA y los rayos UVB y que sea resistente al agua. Los protectores solares pueden encontrarse en diversos formatos como spráis, cremas y en barra. Estos deben aplicarse unos 15 o 30 minutos antes de la exposición al sol. Para mantener esta rutina, es recomendable repetir esta operación cada dos horas aproximadamente.

 

Para rejuvenecer el rostro es necesario utilizar productos que contengan activos antioxidantes como la vitamina C, que ayudará a hidratar la piel. Además, es fundamental utilizar una crema de día y de noche, aplicar mascarilla facial y agua micelar en la rutina diaria. Las cremas contribuirán a nutrir el rostro, asimismo, la dieta que sigamos durante esos días será crucial puesto que es un factor que influye en la luminosidad de la piel. Es decir, debemos incluir en nuestra dieta alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes.

 

También es necesario aplicar al rostro un sérum reparador y un tónico, que ayudará a renovar el tejido cutáneo y devolver la luminosidad a la piel. Como consejo extra, te recomendamos utilizar una mascarilla hidratante durante el mes siguiente a tus vacaciones para mantener el máximo cuidado de tu piel.

 

La exfoliación puede convertirse en tu mejor aliado, ya que elimina las células muertas, impurezas y rugosidades de la piel. Este tratamiento ayuda a que la piel respire y el bronceado luzca de forma uniforme, brillante y sea más duradero. Para el rostro es preferible elegir exfoliantes biológicos con ácido salicílico, granos de jojoba, polvo de hueso de albaricoque o microperlas de silicio, ya que la textura es más suave. Asimismo puedes utilizar cepillos faciales, que estimulan la circulación sanguínea y favorecen la absorción de productos cosméticos como los geles o las cremas hidratantes.

 

Como hemos mencionado, tras el verano es muy común realizarse tratamientos específicos para eliminar los desperfectos de la piel y mejorar su aspecto. Uno de los tratamientos más comunes son los de blanquear la piel y la eliminación de arrugas, sin embargo, es importante acudir a un dermatólogo especialista para revisar manchas o lunares antes de someterse a estos cuidados.

 

Si sigues los consejos que te damos en esta entrada, podrás conseguir una piel tersa y brillante todo el año. Además, podrás prepararte para la moda invierno 2020-2021.

 

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